miércoles, 7 de marzo de 2012

Elementos que articulan el Estado Nación en México

Nosotros los mexicanos somos el resultado no necesariamente de luchas emancipadoras, sino más bien de un levantamiento armado que se cristalizó junto a ciertos tratados que le daban a la patria un nuevo estatus, una nueva cara, pero que viene siendo ultimadamente lo mismo. En el México recién liberado por el colonialismo, existía un clima de incertidumbre por consolidar la nueva nación; era un “hueso” grandísimo que había que pelear, con demasiados intereses de por medio. Pero no solo se confrontaban las fuerzas políticas internas, que recién se consolidaban en ese tiempo, también el fantasma de Estados Unidos y las naciones europeas que años atrás habían estado saqueando, como en el presente, a América Latina, disputandose el, en esa lucha se gestaron algunas propuestas para manejar políticamente a la naciente nación. En Febrero de 1821, mientras Juan O` Donojú y Agustín Iturbide firmaban los tratados de paz de la guerra de Independencia en Córdoba, parecía que comenzaba el nacimiento de una nueva nación, con características que le permitieran valerse por sí misma.Una vez alcanzada ésta, el país se va topando con diferentes problematicas, su población era analfabeta en su mayoría y se sentía desvinculada absolutamente de unos acontecimientos políticos cuyo sentido se le escapaba, pero se vería afectada por incomodas medidas de gobierno, tales como la sujeción a los impuestos de capas de población hasta entonces excluidas de esta carga, o el alistamiento militar, sin que se beneficiara de las ventajas que hubiera reportado un sistema judicial eficaz, que tardo mucho en organizarse. El estado moderno no tenia ante él más que comunidades indígenas o campesinas todavía coherentes, haciendas y enclaves señoriales, clanes familiares, redes de lazos personales y de clientelas, en fin, una multitud de cuerpos fuertemente jerarquizados, pequeños y grandes, uno de ellos gigantesco, la Iglesia como estamento, todavía omnipresente, vista como piedra angular de todo el anterior edificio sociopolítico y considerada como el enemigo numero uno por los autores de la constitución. la situación en México en torno a la existencia de un Estado de Derecho durante la primera mitad del siglo XIX se tornaba dura, Había falta de grupos dirigentes de una cierta entidad en las diversas ramas de la vida social y económica, como comercio, agricultura, política, artes, economía, educación, y que impedía la creación de las condiciones necesarias para hacer una nación. Vemos entonces a un México totalmente desorganizado en el poder, con gente desorganizada por su analfabetismo y que desembocaba en una total ignorancia. México careció de un estado de derecho, al menos en el sentido en que hoy lo entendemos, debido a la desorganización social existente y a que la iglesia y el ejército subsistieron durante esos años con más fuerza de la que tuvieron en tiempos coloniales. José María Luis Mora llego a la conclusión de que se imponía revisar las metas liberales en función de las cuales se quería construir el México independiente: “El problema ya no consistía en garantizar la libertad individual mediante la limitación constitucional del poder arbitrario, sino en reformar la sociedad mexicana de manera que el individualismo pudiese tener algún sentido”. El vicio de la inconstitucionalidad que acabo con los sueños de Mora y de tantos otros, arraigo definitivamente en el sistema a raíz de los disturbios que siguieron a la presidencia de Victoria, cuando los partidarios de Guerrero rechazaron la elección que el Congreso había hecho de Gómez Pedraza como presidente de la República y se levantaron en armas para sostener a su candidato. A las alturas de 1840 José Mariah Gutiérrez Estrada se hacia eco del desencanto colectivo sobre la virtualidad del texto constitucional para organizar la nación mexicana de los temores que infundía el inmediato futuro: “Una Constitución, por mas sabia que sea, es un documento muerto si no hay hombres que sepan, quieran y puedan poner en practica sus benéficas disposiciones”. Debe haber una articulacion entre los poderes de la nacion sobre el territorio, una población que participe con la nación y un gobierno que eche a andar todos y cada uno de los elementos determinados en la Carta Magna para no hacer de ella un simple documento lleno de letras.

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