domingo, 19 de febrero de 2012

Las ideas constitucionales en México, derivadas de las Cortes Gaditanas

La crisis política sobrevenida en España en 1808 por la invasión napoleónica produjo un vacío de poder, capitalizado por las juntas supremas provinciales que se convirtieron en la primera arquitectura de la revolución. El proceso político abierto fue, sin lugar a dudas, complejo, tortuoso y lleno de tensiones. Los hitos fueron la creación de la Junta Central (septiembre de 1808), que emitió un Decreto de convocatoria de Cortes (1 enero 1810), y el Consejo de Regencia que lo ejecutó (20 septiembre de 1810), presionado por la Junta de Cádiz que exigió que no se convocasen según los estamentos. El cerco sobre la ciudad gaditana (diciembre 1810-agosto 1812) desencadenó una fiebre patriótica indudable entre la población que inflamó a los diputados electos y favoreció las opiniones más radicales. Así, el ideario liberal adquirió la solidez de un programa político bien definido.
El primer Decreto del 24 de septiembre de 1810 declaró la legítima constitución de las Cortes Generales y Extraordinarias y su soberanía, reconoció a Fernando VII como "único y legítimo" rey de España, y anuló su renuncia a la Corona. Otros trascendentales decretos, aprobados antes, durante y después del debate constitucional, fueron la proclamación de la igualdad de derechos entre los españoles y los americanos; la libertad de imprenta, de industria, comercio y trabajo; la incorporación de los señoríos a la nación; la abolición de las pruebas de nobleza para acceder al Ejército, de la tortura en los procesos judiciales y del comercio de esclavos; la supresión del llamado voto de Santiago; la abolición del Tribunal de la Inquisición; y el que iniciaba la desamortización eclesiástica y ordenaba la parcelación de los bienes de propios, realengos y baldíos.
El siglo XIX, constituyo para Hispanoamérica un siglo de luces, es decir de cambios políticos, las cortes de Cádiz se reunieron el 24 de septiembre de 1810, tiempo en el cual el ejército napoleónico contaba con una gran ofensiva y debido a la gran extensión de la monarquía fue difícil reunir a representantes de todas las colonias lo que ocasiono que se usase la figura del diputado suplente.
Es importante conocer la composición social de los parlamentarios –alrededor de trescientos- con un predominio considerable de notables. Un tercio de ellos pertenecía a los estratos altos del clero; de los otros tercios, sesenta eran juristas, dieciséis catedráticos, treinta y tantos, militares; ocho títulos del Reino; quince propietarios, cinco comerciantes, cuatro escritores, cinco marinos, dos médicos. No existían partidos políticos, pero sí pueden señalarse tres tendencias que deben considerarse constitucionales, si tenemos en cuenta las atinadas consideraciones del inteligente e inolvidable catedrático y académico Francisco Tomás y Valiente.

La constitución de Cádiz había muerto; o al menos eso pensaban los insurgentes en México. Por eso, Morelos convocó a los procesos electorales en los territorios que estaban bajo su control, basándose en el modelo otorgado por la Constitución de Cádiz. Esto para formar el Supremo Congreso Nacional Americano, sucesor del Congreso de Zitácuaro, que se reuniría en Chilpancingo, Guerrero, el 14 de febrero de 1813. Este congreso desembocaría en la Constitución de Apatzingán de 1814, tomando como referencias a la misma Constitución de Cádiz, la carta "Sentimientos de la Nación" de Morelos, la obra de López Rayón "Elementos Constitucionales" y las mismas deliberaciones tomadas por los constituyentes en esas reuniones de Congreso. En noviembre de 1813, después de muchas deliberaciones, el Supremo Congreso Nacional reunido en la ciudad de Chilpancingo proclamará solemnemente la Independencia.

La constitución de Cádiz no contemplaba al virrey como figura política. Por eso, el jefe político de la Cd. de México reemplazó sus funciones de poder ejecutivo de la provincia en que la diputación providencial tenía jurisdicción, no mas allá de sus fronteras. Susodichas diputaciones providenciales tomaron fuerza con el documento "Instrucción para los ayuntamientos constitucionales, juntas provinciales y jefes políticos superiores" del 23 de junio de 1813, ya que les daba las facultades de un tribunal de última instancia, dando así, una mayor oportunidad de justicia a las clases bajas de obtener una sentencia favorable, imparcial y justa. Luego, se facultó a las susodichas autoridades provinciales para intervenir en asuntos judiciales, lo que tendía a desplazar la jurisdicción de las antiguas audiencias; cosa que no fue vista con buenos ojos por parte de los virreyes restantes, quienes compaginaron con los magistrados para pasarle por encima a la constitución.


Estas nuevas medidas pertenecientes a la lógica de igualdad jurídica y la eliminación de protecciones y jurisdicciones especiales, decididamente orientadas a destruir el antiguo régimen, disolver las antiguas corporaciones en una ciudadanía homogénea formada por individuos particulares iguales ante la ley. Todo esto forzaba a la des construcción de la estructura virreinal, y esto no se conseguiría con la simple promulgación de la carta gaditana.

Contexto histórico de la Constitución de Apatzingán

       “Alborotar a un pueblo o seducirlo con promesas, es fácil; constituirlo es muy difícil; por un motivo cualquiera, se puede emprender lo primero; en las medidas que se tomen para lo segundo, se descubre, si en el alboroto o en la seducción, hubo proyecto, y el proyecto es el que honra o deshonra los procedimientos; donde no hay proyecto, no hay mérito”.
Simón Rodríguez.

 
La constitución de Apatzingán, fue promulgada el 22 de Octubre de 1814, por el Congreso de Chilpancingo reunido en la ciudad de Apatzingán a causa de la persecución de las tropas de Félix María Calleja. Esta constitución fue aceptada por los insurgentes y los territorios que lograron controlar durante la guerra de Independencia.

La conformación de las naciones modernas no se comprende sin fundamentos legales, que den sustento a su existencia ante otras naciones. Los procesos de Independencia del continente americano consideraron la redacción de Constituciones, como fundamento legal, donde expusieron los principios básicos para declarar su libertad y dejar de ser una colonia de un reino europeo. Todo movimiento revolucionario requería dar un fundamento a su lucha; dentro de los planes de los caudillos y de los dirigentes, se visualizó la creación de organismos que lograron estructurar y acomodar, el pensar y el sentir de su movimiento, además de dejar en claro las propuestas de cómo se desarrollarían los nuevos gobiernos, una vez que terminara la guerra.
Las naciones americanas, al lograr su Independencia, optaron por establecer un sistema representativo -con la excepción de Brasil- por el que los habitantes de cada región tuvieran la posibilidad de ostentar un cargo en la administración pública, así como en la promulgación de leyes y en impartición de justicia.
El medio para desarrollar esa representación, era la elección de Diputados, quienes eran los encargados de hacer llegar las necesidades e intereses de los ciudadanos de sus lugares de origen, ante un Congreso, que era una asamblea donde los Diputados determinaban cómo resolver las diversas situaciones y problemas mediante leyes, las cuales los ciudadanos debían seguir y cumplir.
La primera Constitución escrita en territorio mexicano, fue el “Decreto Constitucional para la Libertad de la América Mexicana”, legitimada por los insurgentes en Apatzingán el 22 de octubre de 1814, y conocida popularmente como la “Constitución de Apatzingán”.
Previamente, se había dado a conocer, además de aplicarse, la Constitución de Cádiz expedida en España en 1812, al ser todavía el actual territorio mexicano una Colonia de ese reino. El origen de la Constitución de Apatzingán se localiza en el movimiento insurgente de 1810, en esa necesidad de dar un orden y sentido a la lucha que se desarrollaba para lograr la Independencia, de lo que entonces era la Nueva España.
Al iniciar la lucha, en septiembre de 1810, los insurgentes lograron derrotar al Ejército Realista en varias batallas; sin embargo, a mediados de 1811, el Ejército Insurgente perdió su capacidad ofensiva y los principales caudillos Miguel Hidalgo, Ignacio Allende, Juan Aldama y Mariano Abasolo, fueron apresados por las tropas leales a la corona española.
La llama independentista dio un giro bajo la dirección del Cura José María Morelos y Pavón y del Licenciado Ignacio López Rayón, al retomar la lucha con el fin de legitimar el movimiento libertario, para formar una nueva nación con leyes, administración y representación propia.
El primer paso fue la organización de la “Suprema Junta Nacional de América”, en la cual los principales líderes insurgentes se congregaron para elaborar las propuestas necesarias para continuar la lucha, y de cómo debían de lograrla. Se denominó Suprema, con el fin de reunir la autoridad necesaria para poder dar orden a todas las acciones insurgentes, y americana porque de esa manera se otorgaba la representación de los territorios de la Colonia.

El congreso abolió la esclavitud, estableció los derechos del pueblo, sin distinción de clases ni castas; ordenó el reparto de los latifundios (fincas que tuvieran más de dos leguas), y votó la declaración de Independencia.

En este congreso participaron:

* Ignacio López Rayón, diputado por la provincia de Nueva Galicia
* José Sixto Verduzco, diputado por la provincia de Michoacán
* José María Liceaga, diputado por la provincia de Guanajuato
* Andrés Quintana Roo, diputado por la provincia de Puebla
* Carlos María Bustamente, diputado por la provincia de México
* José María de Cos, diputado por la provincia de Zacatecas
* Cornelio Ortiz Zárate, diputado por la provincia de Tlaxcala
* Carlos Enríquez del Castillo, secretario
* José María Murguía, diputado por la provincia de Oaxaca
* José Manuel de Herrera, diputado por la provincia de Técpan, este último electo el día de la instauración del Congreso

Los temas a discutir en esta asamblea fueron los siguientes:
1) División de poderes: En tanto que Miguel Hidalgo había asumido todos los poderes del Estado en forma personal, y la Junta de Zitácuaro en forma mixta-colegiada e individual, el constituyente reunido en Chilpancingo tenía el mandato, conforme a la convocatoria expedida por Morelos, de establecer la división de poderes. 

Según dicho documento, la concentración de poderes había obstaculizado el avance de las armas nacionales. Si éstas no habían alcanzado todavía a imponer su dominio en todo el territorio, era debido a "la reunión de todos los poderes en los pocos individuos que han compuesto hasta aquí la Junta Soberana"

Dicha junta, pues, ya no debía tener "unidas las altas atribuciones de la soberanía" sino reservarse solamente las legislativas, delegando las ejecutivas y judiciales en otros poderes. Fue así como, conforme al reglamento respectivo, los objetivos fundamentales del Constituyente de Chilpanchingo fueron los cinco siguientes:

*Proceder "en la primera sesión a la distribución de poderes, reteniendo únicamente el que se llama legislativo".
*"El ejecutivo lo consignará al general que resultase electo generalísimo"
*"El judicial lo reconocerá en los tribunales actualmente existentes"
*"Expedirá con la solemnidad posible un decreto de la independencia de esta América respecto de la península española, sin apellidarla con el nombre de algún monarca"
*"redactará el código político que contengo y desarrolle los principios anteriores, que será ley fundamental de la nación".

Para redactar esta carta, se tomo como antecedente la obra de Morelos "Sentimientos de la Nación". Así lo explicó el licenciado Juan Nepomuceno Rossains, primer secretario de la capitanía general del Sur: "un papel hecho por el señor general (Morelos) cuyo título es "Sentimientos de la Nación", en el que se echan los fundamentos de la Constitución futura".

2) Voto del Ejército
Al día siguiente, 15 de septiembre, a iniciativa de la oficialidad, el Congreso procedió a elegir al titular del Poder Ejecutivo, a quien se debía conceder el grado de generalísimo o comandante supremo de las armas, para sujetar todas las operaciones de guerra de mar y tierra a un solo mando, y encargarle la administración pública del poder ejecutivo. Dicha asamblea parlamentaria ya contaba en su poder con una lista de individuos presentes y ausentes que habían dado su voto a Morelos pertenecientes a las brigadas combatientes, el cuerpo de artillería, el cuerpo de hacienda, el cuerpo eclesiástico del ejército, etc.

3) Elección del generalísimo
En la sala de sesiones del Congreso, por consiguiente, instalado en la desaparecida parroquia de Chilpancingo, no resonó más que una sola propuesta para el cargo de comandante en jefe, por lo que resultó electo "para el referido empleo de Generalísimo, por uniformidad de sufragios (tanto de los que estuvieron presentes como de los que por ausencia remitieron sus votos) el excelentísimo señor capitán general de los ejércitos del Sur José Ma. Morelos; quien al hacérsele saber su nombramiento hizo de inmediato dimisión del empleo".

El acta señala que "habiendo insistido el pueblo en su primera aclamación, el Congreso tuvo a bien retirarse en sesión secreta para determinar lo conducente". Reinstalada la asamblea a puerta cerrada, al margen de la multitud y bajo la presidencia, esta vez, de José Sixto Berdusco, se consideró que la renuncia interpuesta por el Caudillo "no es admisible, ni puede diferirse por mas tiempo la posesión que le pide el pueblo; por lo que el Supremo Congreso, en uno de sus facultades soberanas, lo compele a la pronta admisión del empleo, y reconoce en el al primer jefe militar, en quien deposita el ramo ejecutivo de la administración pública". Al desparramarse la noticia entre el pueblo se produjeron nuevas manifestaciones de algarabía. júbilo y entusiasmo.


"Satisfecha la concurrencia por esta determinación - prosigue el acta - no pudo menos que prorrumpir en vivas nacidos del corazón, proclamando de nuevo por generalísimo al señor capitán general (Morelos) y repitiendo muchas veces estas demostraciones. Vencido pues, el indicado señor excelentísimo por las expresiones públicas y por la autoridad del Congreso, admitió por fin el empleo".

Reinstalada la asamblea a puerta cerrada, al margen de la multitud y bajo la presidencia, esta vez, de José Sixto Berdusco, se consideró que la renuncia interpuesta por el Caudillo "no es admisible, ni puede diferirse por más tiempo la posesión que le pide el pueblo; por lo que el Supremo Congreso, en uso de sus facultades soberanas, lo compele a la pronta admisión del empleo, y reconoce en él al primer jefe militar, en quien deposita el ramo ejecutivo de la administración pública". Al desparramarse la noticia entre el pueblo se produjeron nuevas manifestaciones de algarabía, júbilo y entusiasmo.
"Satisfecha la concurrencia por esta determinación -prosigue el acta- no pudo menos que prorrumpir en vivas nacidos del corazón, proclamando de nuevo por generalísimo al señor capitán general (Morelos) y repitiendo muchas veces estas demostraciones. Vencido pues, el indicado señor excelentísimo por las expresiones públicas y por la autoridad del Congreso, admitió por fin el empleo".
No lo hizo sin fijar cuatro condiciones:

* Que cuando vengan tropas auxiliadas de otra potencia no se han de acercar al lugar de la residencia de la Suprema Junta
* Que por muerte del generalísimo ha de recaer el mando accidental de las armas en el jefe militar que por graduación le corresponda, haciéndose después la elección como la presente.
* Que no se le han de negar los auxilios de dinero y gente, sin que haya clases privilegiadas para el servicio.
* Que por muerte del generalísimo se ha de mantener la unidad del ejército y de los habitantes, reconociendo a las autoridades establecidas.

4) Cinco proyectos constitucionales
Mientras tanto, electo generalísimo y titular del poder ejecutivo, Morelos consideró que lo que procedía a continuación, conforme al reglamento, era expedir el decreto sobre la independencia.
A fines de octubre de 1813, la asamblea constituyente tenía en su poder suficiente material para iniciar sus labores legislativas. Dicho material estaba compuesto por las resoluciones sobre la división de poderes, la elección del generalísimo y las condiciones señaladas por este al ser electo, aprobadas por el congreso. Pero contaba también con cinco proyectos constitucionales, de los cuales cuatro incluían el nombre de Fernando VII y uno solo lo omitía. Por consiguiente, cuatro eran monárquicos y uno republicano.


5) Nueva Composición del Congreso
La mitad de los diputados que integraban la asamblea constituyente, eran republicanos. Misma situación con los monárquicos. Esto trajo algunos retrasos en algunas decisiones del Congreso y sobre todo, la elección del modo de gobierno. Los 4 monárquicos, ausentes en la instauración del Congreso, llegaron primero que su contraparte republicana. Para empeorar la situación republicana, Murgía, diputado republicano, se había retirado urgentemente a Oaxaca, y su suplente, Sabino Crespo, también republicano, aún no había llegado a sustituirlo. La victoria parlamentaria, por consiguiente, parecía inclinarse hacia la facción monárquica, esto es, la que deseaba que se ejerciese la soberanía nacional en nombre de Fernando VII, que contaba con cuatro votos presentes, contra la republicana, con únicamente tres.

Es cierto que el reglamento del congreso dictado por Morelos había dispuesto que la independencia se redactase "sin apellidarla con el nombre de algún monarca"; pero una cosa era lo dispuesto por tal documento y otra muy distinta la voluntad de los constituyentes. De tomar una resolución distinta a la de Morelos, los diputados no habrían vacilado en invocar la soberanía nacional, de la cual eran los únicos depositarios y en cuyo nombre actuaban. En estas condiciones, al poder ejecutivo no le hubieran quedado mas que dos alternativas: someterse a la nación representada por aquella memorable asamblea y promulgar el decreto correspondiente, o dar golpe de estado y fundar su propia legalidad.

La victoria parlamentaria, por consiguiente, parecía inclinarse hacia la facción monárquica, esto es, la que deseaba que la nación asumiera la soberanía en nombre del monarca peninsular, que contaba con cuatro votos presentes, frente la republicana, que únicamente tenía a tres. Morelos podía intervenir en las sesiones con voz, pero sin voto. Además, aunque vocal-diputado -marginado de tal calidad motu proprio- acababa de ser electo generalísimo y depositario del Poder Ejecutivo y, dada la resolución del Congreso, que acababa de establecer la división de poderes, sus funciones se limitaban a dirigir el ejército nacional y a hacerse cargo "del ramo ejecutivo de la administración pública", mas no a intervenir en asuntos parlamentarios.

6) Reflexiones de los monárquicos
El día 6 de noviembre de 1813 se convocó a la sesión para conocer, discutir y decidir este trascendental asunto. El acta que se levantó asienta, entre otras cosas, que se procedió a examinar por los señores diputados el proyecto de decreto sobre la Declaración de Independencia y que "se hicieron algunas reflexiones". El documento en cuestión no dice cuáles fueron éstas; pero si se revisan dos escritos que se publicaron inmediatamente después de este periodo de sesiones: uno de López Rayón y otro del propio congreso, será posible deducirlas. El diputado monárquico López Rayón sostuvo en su Manifiesto que, a su juicio, no se debía publicar ni difundir una Declaración de Independencia que desechara a Fernando porque contrariaba la opinión popular, quien adoraba al monarca.

Además, porque el Congreso de Chilpancingo, que no era sino la continuación  de dicha junta -con otra denominación- debía sostener idéntica línea. Y porque desconocer al rey era ganar para la nación los títulos de infidente, sediciosa y rebelde, por lo que se vería castigada en cuanto la península se viera en posibilidad de enviar refuerzos al régimen colonial.

7) Los republicanos
Según tal documento, la Declaración de Independencia debía hacerse pública sin mencionar a monarca alguno, porque esta y no otra era la voluntad del pueblo, libremente manifestada a través de sus representantes al Congreso Constituyente; porque a pesar de haberse aceptado a Fernando durante los dos años anteriores, los que habían gobernado en su nombre los reinos de la antigua y de la Nueva España, lejos de reconocer el derecho de esta nación americana para gobernarse a sí misma, habían ordenado que se desatara una política criminal de tierra arrasada contra los que habitaban en ella.

En tales condiciones, poco importaba que la nación fuera considerada infidente y sediciosa, y resultaba ridículo temer algún castigo peor que el que ya le habían infligido las tropas colonialistas  durante los años anteriores. Además, independientemente de los triunfos militares que estas llegarán a tener, la batalla final sería indefectiblemente ganada por su causa, porque era apoyada por el pueblo.

8) Decreto sobre la independencia
Después de ventilarse las "reflexiones" anteriores en el Congreso, se sometió el asunto a votación. Ya se expuso que estaban en Chilpancingo cuatro diputados monárquicos y tres republicanos. La mayoría monárquica parecía tener asegurado el triunfo de su línea. El diputado Bustamante -según el acta- presentó a la consideración de la pequeña asamblea constituyente un proyecto de Decreto en el que se declara la independencia nacional en nombre de Fernando VII, la cual se aprobó con algunas salvedades. Una de ellas es fundamental. El acta no explica por que la tendencia monárquica no obtuvo la victoria, a pesar de estar en mayoría; pero señala que el diputado José Ma. Cos, partidario de la misma, aunque presente en Chilpancingo, no asistió a esta sesión -ni a la anterior del día 5 de noviembre, ni a las posteriores de los días 8 y 9- "por sus enfermedades".

Sentimientos de la Nación
Fue un documento, expuesto por José María Morelos y Pavón el día 14 de septiembre de 1813 en Chilpancingo. Es considerado uno de los textos políticos mexicanos más importantes, el conjunto de ideas expresadas se fundamenta en la Guerra de Independencia de los Estados Unidos, así como en la Revolución francesa.

Tras la muerte de Miguel Hidalgo e Ignacio Allende, Ignacio López Rayón encabezó a las fuerzas insurgentes que se encontraban en Saltillo, tomó la plaza de Zacatecas y se dirigió a Zitácuaro en donde convocó la Suprema Junta Gubernativa de América, la cual tuvo la finalidad de establecer un orden jurídico y político de los grupos insurgentes en el país. Los primeros vocales de la junta fueron José María Liceaga, José Sixto Verduzco y el propio López Rayón. Mientras esto ocurría Morelos realizaba campañas en el sur de la Nueva España en el puerto de Acapulco y Cuautla. La junta fue dispersada pro los constantes ataques de las fuerzas realistas al mando de Félix María Calleja.

López Rayón hizo circular entre todos los insurgentes un proyecto de constitución política para la que sería una nueva nación independiente. El 30 de abril de 1812 resumió su ideología en treinta y ocho puntos que fueron conocidos como los Elementos Constitucionales, entre los más importantes destacan:

1.- La América es libre e independiente de toda otra nación.
2.- La religión católica será la única sin tolerancia de otra.
5.- La soberanía dimana inmediatamente del pueblo, reside en la persona del señor don Fernando VII y su ejercicio en el Supremo Congreso Nacional Americano.
7.- El Supremo Congreso constará de cinco vocales nombrados por los representantes de las provincias; mas por ahora se completará el número de vocales por los tres que existen en virtud de comunicación irrevocables de la potestad que tienen, y cumplimientos del pacto convencional celebrado por la nación el 21 de agosto de 1811.
8.- Las funciones de cada vocal durarán cinco años, el más antiguo hará de presidente, y el más moderno de secretario de actos reservados, o que comprendan toda la nación.
24.- Queda enteramente proscrita la esclavitud.
27.- Toda persona que haya sido perjura a la nación sin perjuicio de la pena que se le aplique, se declara infame y sus bienes pertenecientes a la nación.

Debido a los ataques de Calleja, la junta se trasladó a Sultepec, en esa localidad el doctor José María Cos redactó varios documentos, entre ellos el Plan de Paz y Guerra, en el punto dos de este documento se señaló que: España y América son partes integrantes de la monarquía sujetas al rey; pero iguales entre sí y sin dependencia o subordinación de la uno respecto a la otra". Morelos estuvo de acuerdo con la tesis de igualdad de las naciones pero difirió en lo relativo a la común sujeción al rey. Cuando leyó por primera vez estos postulados, se encontraba en Acapulco, y para celebrar, alzó una copa y dijo: "Viva España, pero España hermana, no dominadora de América". El doctor Cos continuó trabajando en diversos documentos al lado de López Rayón.

Estando bajo constantes ataques, los insurgentes mantuvieron la comunicación por medio de correo. En octubre, Rayón con la ayuda de Cos, redactó una propuesta de constitución. Cuando Morelos recibió dicha propuesta envió sus comentarios mediante una carta firmada el 2 de noviembre de 1812, compartió algunos puntos y realizó observaciones a otros, pero sin duda, lo más relevante fue la discrepancia de no reconocer a la figura monárquica de Fernando VII. A pesar de que aún se desconocía que años más tarde Fernando VII "El Deseado" anularía la Constitución de Cádiz e implantaría nuevamente el régimen absolutista, Morelos no aceptaba la posibilidad de una monarquía republicana y fue más contundente. El 7 de noviembre, rechazó el fernandismo a pesar de la oposición de Rayón quien siempre consideró que la cobertura de Fernando VII beneficiaría a la causa. Morelos se pronunció por la República: "a un reino conquistado le es lícito reconquistarse y a un reino obediente le es lícito no obedecer a un rey, cuando es gravoso en sus leyes".

Estos documentos fueron antecedente de lo sería la carta "Sentimientos de la nación". He aquí los puntos más importantes de esta carta:

1.- Declarar la independencia de América de España, de cualquier otra nación, gobierno o monarquía.
2.- Reafirmar la religión católica como única aceptada sin tolerancia de otra
5.- Establecer que la soberanía dimanaría del pueblo y del Supremo Congreso Nacional Americano compuesto por representantes de cada provincia, eliminándose la figura del rey de España.
6.- Una vez reconocida la soberanía de la nación y con una política inspirada en la Revolución francesa, el gobierno se dividiría en tres poderes: legislativo, judicial y ejecutivo.
9.- Con la finalidad de proteger a los americanos, los empleos quedarían reservados para estos
11.- Se cambiaría la forma de gobierno. se eliminaría el sistema monárquico y se establecería un gobierno liberal.
12.- Socialmente se pretende una mayor igualdad, reduciendo el tiempo de los jornales y se debe procurar mejores costumbres para las clases marginadas. De esta manera Morelos exhortó al Congreso trazar leyes para moderar la opulencia y la pobreza y lograr así una mayor igualdad social.
15.- Se proscribe la esclavitud y la distinción de castas.
22.- Se desaparece las acabalas, estancos y el tributo de los indígenas.

¿Cuales eran los privilegios de los peninsulares, clero y militares en la Nueva España?
Peninsulares:
Eran la única clase social que podía acceder a los altos estrados de la política de la Nueva España, tales como: Gobierno, Burocracia, Clero, Latifundistas (militares), Encomenderos (conquistadores), Hacendados (comerciantes). El virreinato solo podía ser presidido por un peninsular. Aunque jurídicamente los criollos eran considerados españoles, en la práctica, solo los peninsulares eran considerados como tales. Eran el motor económico de la Nueva España debido a que eran dueños de la tierra y de los negocios (en su mayoría catalanes y mallorquines).

Clero:
Dado el inmenso poder económico de la iglesia, las leyes de indias intentaron regular la adquisición de bienes por parte del clero y sus integrantes, pero no resulto mucho. De la propiedad inmueble a final de la fase virreinal, la iglesia poseía el 90 %, y por lo menos dos terceras partes de las fincas urbanas pertenecían a comunidades y conventos. Se llegó a considerar que la iglesia poseía la mitad de la riqueza inmueble del país. Mas tarde vendría la desamortización, que fue el remedio para esta desmedida acumulación de riqueza por la iglesia.

Militar:
Uno de los principales privilegios de los cuales gozaban los militares era que no pagaban impuestos a la corona real. Esto debido a que gracias a los militares la corona recaudaba los impuestos a los indígenas mediante las encomiendas y los latifundios. Otro privilegio que gozaban los militares era el derecho a un juicio en una corte militar. Esto resultaba provechoso debido a que los crímenes ocasionados por estos, eran vistos menos y siempre les daban fallo favorable.

¿Que significa liberal?
Según la RAE (Real Academia Española) el término liberal se refiere a alguien que esta inclinado a la libertad, comprensivo. Liberal es aquella persona que predica el Liberalismo, sistema filosófico, económico y político, que promueve las libertades civiles y se opone a cualquier forma de despotismo, apelando a los principios republicanos y siendo la corriente en la que se fundamentan la democracia representativa y la división de poderes.

España: De la invasión Napoleónica hasta la expulsión de la misma

La Guerra de la Independencia Española, Guerra del Francés o Guerra Peninsular (1808-1814)

Fue un enfrentamiento militar entre España y el Primer Imperio Francés, parte de las Guerras Napoleónicas, provocado por la pretensión de Napoleón de instalar en el trono español a su hermano José Bonaparte, tras las Abdicaciones de Bayona, motivadas por la querella entre Carlos IV de España y su hijo y heredero Fernando VII, orquestada por los franceses, que se inició con el Proceso de El Escorial y culminó con el Motín de Aranjuez.


Luego de la derrota de Trafalgar, Napoleón decidió bloquear todos los puertos del continente europeo para impedir el comercio con Inglaterra. Portugal, aliada de Inglaterra, no aceptó la medida y fue invadida por el ejército francés, que atravesó la península por el territorio de sus aliados españoles.
En 1808, estando las fuerzas francesas en España, Napoleón decidió ocupar toda la península. En Bayona, obligó a Carlos IV a abdicar a favor de su hijo, Fernando VII, pero inmediatamente obtuvo también su abdicación y nombró a su hermano, José Bonaparte, rey de España e Indias. Los españoles tomaron las armas y dieron inicio a la llamada Guerra de Independencia. Esta guerra, librada entre 1808 y 1814, precipitó la crisis interna de la monarquía absoluta y abrió el camino a propuestas de reforma de las viejas estructuras políticas y sociales.
La creciente hostilidad contra las tropas francesas desembocó en los hechos del 2 de mayo de 1808 en Madrid, donde los ciudadanos fueron fusilados. La población civil trató de evitar la salida hacia Francia de los últimos miembros de la familia real. Aunque estos sucesos no fueron espontáneos, tuvieron una dimensión popular que se generalizó en una cadena de levantamientos contra los franceses.
Por el momento, las colonias americanas abrazaron de manera casi unánime la causa de Fernando VII y resistieron los intentos de acercamiento del "usurpador" francés.
Las derrotas de las tropas del rey José en las campañas iniciales del año 1808, en especial la rendición de Dupont en Bailén, provocaron que Napoleón Bonaparte acudiera a España. Su intención era acabar de forma definitiva con la resistencia de los patriotas y, si era posible, con las fuerzas expedicionarias británicas en la Península Ibérica. Para conseguir estos objetivos, ordenó que 130.000 hombres de refuerzo viajaran desde Alemania a los Pirineos. Previamente, había reafirmado su poder político y militar en el centro de Europa, ante la belicosidad de Austria, mediante la confirmación de su alianza con Rusia.  
El Emperador llegó a Bayona el 3 de noviembre y cinco días más tarde cruzó la frontera española por el río Bidasoa, acompañado de los mariscales Soult y Lannes. En Vitoria se encontró con su hermano José y sus ministros españoles. Tras debatir con ellos la estrategia a seguir y varias cuestiones políticas, asumió el mando supremo del ejército de ocupación. 

Para hacer frente a la seria amenaza de uno de los militares más brillantes de la historia y de las fuerzas armadas más poderosas del mundo en los inicios del siglo XIX, la Junta Central que gobernaba España contaba con cuatro ejércitos: Izquierda, Centro, Cataluña y Reserva. Estas unidades militares eran mandadas, respectivamente, por los generales Blake, Castaños, Vives y Palafox. El primer ataque francés se produjo sobre el ejército de la Izquierda que estaba a las órdenes del general Blake. Los 32.000 hombres que dirigía habían acosado al enemigo en Vizcaya, entre septiembre y octubre de 1808, logrando recuperar en dos ocasiones la ciudad de Bilbao. A finales de ese último mes, los imperiales se vieron poderosamente reforzados y Blake hubo de enfrentarse a tres divisiones mandadas por Lefevbre y al cuerpo de ejército del mariscal Victor.  Integrada en las fuerzas del ejército de la Izquierda se encontraba la División del Norte, es decir, los militares españoles que habían vuelto de Dinamarca gracias a la ayuda de la marina inglesa. De esta manera, el subteniente Pablo de la Puente se encuadraba en las dotaciones que servían las seis piezas de artillería con las que contaba Blake.

Ante la presión de Lefevbre y Victor, el general español se retiró hasta Espinosa de los Monteros, con los 23.000 hombres que le seguían. Allí se decidió a presentar batalla, dirigiendo unas tropas que estaban en un estado lamentable: sin ropas de invierno ni alimentos.   Pablo de la Puente ocupó su posición de combate en la batería de artillería que se situó en la vanguardia, sobre un montículo próximo a Espinosa de los Monteros. Por su parte, sus compañeros de la División del Norte estaban en la extrema derecha de la primera línea española. Blake resistió los ataques de los franceses el 10 de noviembre pero, tras una noche especialmente fría y penosa para sus soldados, fue asaltado por el flanco izquierdo y por el centro con las primeras luces del día, siendo totalmente derrotado. Solamente 12.000 supervivientes, entre ellos Pablo de la Puente, pudieron concentrarse, totalmente agotados y desmoralizados, en Reinosa.
Napoleón encomendó la segunda misión estratégica al mariscal Soult. Su misión consistía en avanzar sobre Burgos, como primer paso para la conquista de Madrid. La vanguardia francesa se encontró el 10 de noviembre al ejército de Extremadura en el bosque de Gamonal. El conde de Belveder, que era un inexperto general español, había extendido las pocas fuerzas con las que contaba -8.000 hombres- a ambos lados de la carretera, en un intento suicida de cerrar el camino de la capital burgalesa.

El teniente coronel Miguel de Santillana se encontraba allí, esperando la acometida de los franceses entre las unidades de  ingenieros que había levantado la Junta de Extremadura. 
La infantería veterana de Mouton asaltó en cerradas columnas el centro español, ubicado en el bosque de Gamonal. Ante esta violenta acción, los reclutas españoles huyeron. Solamente resistió un heroico y veterano batallón de guardias valonas, que formó un cuadro y vio mermados sus efectivos desde los 300 hombres iniciales hasta, solamente, 74. De forma simultánea, la caballería de Lasalle destruyó el ala derecha española, venciendo la oposición de dos regimientos de húsares.  
Derrotados el centro y la derecha, el ala izquierda fue amenazada por los dragones de Milhaud. Esta desfavorable situación originó que el pánico se extendiera entre los bisoños componentes del ejército de Extremadura, que huyeron mezclados con los vencedores hacia la próxima ciudad de Burgos. Una vez allí, los imperiales saquearon duramente esa ciudad castellana.  
El ejército de Belveder quedó totalmente destruido en la batalla de Gamonal: más de 2.500 muertos y heridos, 1.000 prisioneros y toda la artillería capturada por el enemigo. 
Como fruto de esta victoria, el emperador Napoleón entró en Burgos y dio nuevas órdenes a sus mariscales. De esta forma, encomendó a Soult que avanzara sobre Reinosa para acabar definitivamente con Blake. El resultado fue que el ejército español de la Izquierda, y entre ellos el subteniente Pablo de la Puente, abandonaron el escaso material de guerra que poseían y se refugiaron en las montañas del valle de Cabuérniga. Desde allí, retrocedieron a León en condiciones cada vez más lamentables.

Igualmente, el Emperador ordenó a los mariscales Lannes y Moncey que atacaran a Castaños y a su ejército del Centro, que cubrían la línea Tudela-Zaragoza. Para destruir al vencedor de Bailén de una forma aplastante, encargó a Ney que se encaminara por Burgo de Osma y Soria con la finalidad de rodearle.  
El general español esperaba el ataque francés con los 26.000 hombres del ejército del Centro en una línea defensiva de ocho kilómetros entre Tudela y Cascante. Además, pidió ayuda al ejército de Reserva, que mandaba Palafox, obteniendo dos divisiones aragonesas al mando de los generales O´Neille y Saint Marq. 
Juan Ximénez,  capitán de infantería del regimiento Voluntarios de Castilla, se encontraba encuadrado en las divisiones del ejército de Reserva. En la madrugada del 23 de noviembre cruzó el Ebro y se encaminó hacia Tudela para reforzar el ejército del Centro. Ese encuentro se produjo, aproximadamente, a las ocho de la mañana, teniendo ya a la vista a los enemigos. 
Cuando los generales españoles conferenciaban en Tudela, algunas patrullas de la caballería francesa entraron sorpresivamente en la ciudad. Los mandos hispanos montaron en sus corceles y se dirigieron a las diferentes posiciones que se les habían asignado precipitadamente. En el ala derecha, la división Roca, compuesta por tropas valencianas y murcianas, debía defender las colinas existentes al norte de Tudela; en el centro, la división Saint Marq cubriría las alturas de Santa Quiteria y la división O´Neille las elevaciones de Cabezo Malla. 
A cuatro kilómetros, a la izquierda de este último, se encontraba la división de La Peña en el pueblo de Cascante. Para cubrir este preocupante vacío de su línea, Castaños ordenó a La Peña que avanzara sobre Urzante y Marchante, mientras que las divisiones de Grimarest y Villariezo, que se encontraban bastante alejadas, debían cubrir el pueblo de Cascante.

Lannes lanzó un segundo ataque que fue decisivo. La división Morlot asaltó las colinas que ocupaban las unidades de Roca, en las proximidades de Tudela, obligándoles a huir por la carretera de Zaragoza. Simultáneamente, las divisiones aragonesas de O´Neille y Saint Marq fueron acometidas por el frente y el flanco izquierdo. Por último, una carga de la caballería imperial puso fin al combate en la zona de Tudela, convirtiendo la ordenada retirada inicial de los españoles en una auténtica desbandada.

Las divisiones de La Peña y Grimarest, en el otro extremo del campo de batalla, abandonaron el combate en dirección a Borja sin haber participado seriamente en el mismo. El desastre originado por la batalla de Tudela pudo ser todavía más completo, pero el mariscal Ney no llegó a tiempo de cortar la retirada de Castaños. Libres de ese peligro, las tropas del ejército del Centro retrocedieron hacia Guadalajara, mientras que las divisiones O´Neille y Saint Marq se encerraban con Palafox en Zaragoza. Juan Ximénez y sus compañeros del regimiento de Voluntarios de Castilla resistieron valerosamente a los franceses y sufrieron muchísimas bajas en Tudela. Así, el batallón que defendía Santa Quiteria perdió 15 oficiales, 293 soldados y dos banderas. Por su parte, el batallón que resistió en Cabezo Malla elevó sus bajas a 23 oficiales y 230 soldados. Orgulloso por la victoria, Napoleón escribió a su embajador en Rusia: “Podéis decirle al Emperador (se refiere al Zar) que dentro de seis días estaré en Madrid, de donde le escribiré unas letras. Nada hay tan malo como las tropas españolas: 6.000 de los nuestros en combate cargan contra 20, 30 y hasta 36.000. Es verdaderamente una canalla.” Derrotados los ejércitos de la Izquierda, de Extremadura y del Centro, Bonaparte inició en Burgos la marcha sobre Madrid, el 22 de noviembre, al mando de 45.000 hombres. Recorrió sin dificultad su camino hasta el puerto de Somosierra, lugar donde se encontró al denominado  “ejército de Reserva entre Madrid y los Puertos”. Esas fuerzas españolas se habían organizado apresuradamente para defender Madrid y estaban al mando del general Benito San Juan. Aunque se trataba, en su mayoría, de soldados poco expertos, estaban bien atrincherados en las laderas de la montaña y disponían de cuatro cañones que batían el desfiladero. Enfrente del ejército más poderoso de Europa se encontraba el joven cadete José Agustín Canepa integrado en el regimiento de infantería de Cordoba. José Agustín pertenecía a una próspera familia de comerciantes genoveses afincados en Cádiz y se había alistado, llevado por el patriotismo, en las primeras semanas del conflicto. Por tanto, no contaba con ninguna experiencia militar. En la mañana del 30 de noviembre, Napoleón ordenó a la división Ruffin que rodeara los flancos de los defensores para desalojarlos de sus posiciones. Cansado por la lentitud de la operación, decidió acabar el combate con inmediatez. Para ello, ordenó a un escuadrón de jinetes polacos de su escolta que cargara sobre los cañones. Los valientes polacos cumplieron el mandato, ascendiendo al galope por la estrecha y empinada carretera, mientras la artillería y fusilería española acababan con la mayoría de sus componentes. Ante semejante muestra de arrojo, las bisoñas filas españolas vacilaron, permitiendo el éxito del asalto de la infantería de Ruffin y la caballería de Montbrun y la inmediata retirada en desbandada de las tropas de San Juan. El valiente general español se esforzó en impedir la huida de sus soldados, pero fue gravemente herido en la cabeza por dos sablazos. Ante la imposibilidad de presentar más resistencia, huyó hacia Segovia y, algunos días más tarde, a Talavera de la Reina. Allí encontró la muerte el 7 de diciembre cuando intentaba reunir a las tropas sublevadas para continuar la lucha.    Napoleón llegó a Chamartín a las doce de la mañana del 2 de diciembre y ofreció la rendición a las autoridades madrileñas. La Junta de Defensa rechazó la propuesta, a pesar de que la capital de España no contaba con fuerzas militares suficientes para su protección. El Emperador y su estado mayor estudiaron la estrategia más apropiada para conquistar la ciudad, ordenando a su artillería que hiciera una demostración contundente de su gran poderío, disparando sobre las débiles murallas y parapetos que la circundaban. Finalmente, el 4 de diciembre los artilleros consiguieron abrir una brecha en el muro del parque del Retiro y las tropas francesas penetraron en las calles, por las proximidades de la Puerta de Alcalá. La capital de España se rindió ese mismo día al emperador de Francia.

Reformas Borbónicas en Yucatán


Las reformas borbónicas
Fueron medidas, adoptadas por el rey Carlos III, para las colonias españolas de América. Los objetivos fueron: 1. Asumir el control político y económico de la Nueva España, delegadas el Consulado de Comerciantes de la Ciudad de México y en la Iglesia Católica.2.Incrementar los ingresos de la Corona española, extrayendo la riqueza de la Nueva España.

El impacto que causaron estas reformas fue intensificado a partir de la segunda mitad del siglo XVIII, los indigenas de Yucatán decideron abandonar sus tierras por las continuas opresiones, hablese del pago de tributos, el auge demográfico que consta de trabajar amplias cantidades de tierra, el poco amor al trabajo y el matrimonio, que sufrían a manos del gobierno correspondiente.
La extinción de las encomiendas fué otra repercusión de las reformas borbónicas. Sabemos que la encomienda fue una institución socio-económica mediante la cual un grupo de individuos debía retribuir a otros en trabajo, especie o por otro medio, por el disfrute de un bien o por una prestación que hubiesen recibido. En este caso, las reformas no fueron muy benéficas para las sociedades prehispánicas restantes. Muchos mayas de orden superior, tales como: Caciques, escribanos, tenientes; perdieron importancia en la sociedad y fueron obligados a colaborar en el cultivo del maíz. 
La expansión demográfica fue otro factor de estas reformas. Al incrementar las demandas de la Corona Real, la milpas fueron siendo cada vez mas necesitadas en mayores cantidades. Esto debido a que las milpas son de régimen de barbecho (tierras que no se cultivan por un cierto periodo para recolectar el mayor número de nutrientes para las siguientes siembras). Esto ocasionó que los pueblos mayas se separarán mucho más y este territorio quedará solo en tierra de barbecho.
Estas reformas provocaron un fenómeno de deserción de una gran cantidad de pobladores. Esto debido a los trabajos forzados, aunque las autoridades de la zona recriminarán a los indígenas muy poco amor al trabajo y que llevaron a pequeñas revueltas en varias regiones del estado. Igual hubo otras leyes en las cuales se reprime a la sociedad por supuestas acciones en contra de la Corona. Contra la vagancia, de la Obligatoriedad del cultivo del maíz y, de la legación de los indios por zona o por patrón para su mayor organización en sus respectivas haciendas.


La extinción de la encomienda

La encomienda como institución económica, se estableció en la Nueva España justo después de consumarse la conquista, con el propósito de recompensar los servicios de los soldados, puesto que los conquistadores y sus capitanes había invertido sus fortunas personales durante las campañas.
La encomienda era una forma de tributación que consistía en la dotación, por lo general de a un conquistador, de un determinado número de población indígena, con el propósito de lograr que el encomendadero tuviera derecho a percibir los productos tasados y servicios personales como tributos de aquella población que le había sido asignada, a cambio de lo cual se comprometía a costear la evangelización de aquellos.
La encomienda evolucionó en una forma de tributo que el rey cedía a sus súbditos, cosa que no subsistiría por obvias razones.
Hubo previos intentos de extinguir las encomiendas e incorporarlas a la Corona (1701, 1718, 1720). Fue hasta el 27 de septiembre de 1721 cuando se reiteraron las inclusiones de todas las encomiendas a la Corona. Sin embargo, se dispuso que la provincia de Yucatán quedaba eximida de esas normas de carácter general, y se disolvió a su gobernador la facultad de encomendar que el rey había recabado para sí en 1717.
En la segunda mitad del siglo XVIII, se incremento notablemente el número de indígenas dependientes de la Corona con respecto a los tributarios situados en encomiendas de particulares. En abril de 1786 se publicó la Real Cédula de 16 de diciembre de 1785, la cual ordenaba la desaparición del sistema de encomiendas; esto debido a la desproporción que había entre encomenderos y pensionados. Aunque esto fue después revocado debido a la impugnación que interpusieron  los encomenderos, el 20 de Agosto de 1794.
La comunidad indígena siempre se mostró en contra de los encomenderos. Esto debido a que les pagaban un impuesto y no recibían ningún beneficio de ello.
Desde ahí, hubo muchos regentes y gobernadores que trataron de mantener un orden en cuestión de las encomiendas y los trabajos que realizaban los indígenas para la corona. Por ejemplo; Juan Gómez de Parada logró la exención de los indios yucatecos de todo régimen de servidumbre; aunque esto trajo un abandono total de las tareas agrícolas y por consiguiente, una gran hambruna azotó a la península. Por eso, en Julio de 1731, Antonio de Figueroa y Silva re-instauró el servicio indígena obligatorio y de los repartimientos. Aunque esto era con fines lucrativos, ya que el gobernador obtuvo un salario dos veces mayor debido a los beneficios que recibía de parte de los repartimientos.  


El tributo indígena
Otro factor desfavorable, fue que después de abolidas las encomiendas, se les obligó a los negros, mulatos, indígenas a pagar tributo, por estar bajo la condición de súbdito de la Corona. Se les cobraba 17 reales, que servían para diversos fines tales como el mantenimiento de los funcionarios del Juzgado de Naturales y Protector de Indios.
El 26 de Mayo de 1810, se exonera a los indígenas al pago de tributo, debido a la crisis creada por las intenciones de Napoleón de anexar a España al imperio.  Todas las demás castas seguirían pagando los tributos a la Corona. Debido al profundo descontento generado a las castas al seguirlos contemplando en la paga de impuestos, se le cambia de nombre al tributo a contribuciones a la corona y se agregan de nuevo a los indígenas al pago de este. Incluso, en 1820, se eleva el monto a pagar de los indios.

Ideas constitucionales en México, en marco de las Cortes Gaditanas

La monarquía llego a un punto en el cual debería hacerse a un lado y pasar a la historia como uno de los métodos de gobierno mas populares en la historia. Esto debido a una nueva "moda" que venía surgiendo a nivel mundial: Las monarquías estaban pasando a ser constitucionales y, en el mejor de los casos, repúblicas federales. La soberanía nacional estaba subiendo su popularidad y las ideas constitucionales empezaron a surgir.

La Constitución escrita, hecha por voluntad gaditana, se contrapuso a la Constitución Real de la Monarquía, iniciando así, un largo historial de levantamientos, motines y golpes de Estado. Los liberales batallaban por el valor mas importante que la Constitución escrita predicaba: Soberanía. Esto representaba un peligro para las coronas en todo el mundo, por que al aceptar la soberanía nacional, aceptaban que cualquier individuo podría elevarse e incluso, superar a la Corona económicamente. Representaba otorgar parte de su poder y legarlo al pueblo, cuyo poder ahora sería superior, debido a que elegirían a sus gobernantes mediante la democracia y podrían elegir entre otras personas aspirantes al poder, aunque estas no estuvieran relacionados con la familia real. Era una verdadera expresión de libertad mayaestática: se podrían tomar decisiones democraticamente, en todo ámbito, y la Corona no podría hacer nada para impedir estas decisiones.

En 1808, José I de España, promulga la Acte Constitutionnel de l'Espagne o Estatuto de Bayona, en el cual, se instauraba un régimen de monarquía hereditaria, nada desconocido en España, pero tendría que respetar los derechos ciudadanos expresados en este texto. Se le considera una carta "otorgada" debido a que no fue escrita por ciudadanos españoles, si no que fue escrita por hombres de Napoleón para que su hermano, José I, la promulgará y así, asegurará un cierto aire de libertad entre los ciudadanos, debido a los descontentos que la población había tenido con el rey Carlos IV. Se les otorgaba ciertos derechos y libertades, estas fueron algunas:

Supresión de aduanas interiores
Inviolabilidad del domicilio
Libertad Personal
Derechos del detenido y preso
Abolición del tormento

Tales derechos eran para mantener tranquila a la población mientras se instauraba el gobierno de José I, quien no era bien visto por la sociedad española. Pero, esa "Constitución" carecía algo que los burgueses españoles buscaban con ahínco : La Soberanía. Tal carencia, sumado a otros sucesos tales como la Derrota Franco-Española en Trafalgar,  llevaron a la población burguesa a llamar a las clases humildes a batallar junto a ellos en contra del gobierno napoleónico instaurado en el país por Manuel Godoy, estallando en el Motín de Aranjuez de 1808. Además, Fernando VII era aclamado por el pueblo y fue mas fácil para los burgueses usarlo de señuelo para llamar a los humildes a las armas.

Mientras tanto, en la Nueva España, se invita a participar a diversas personas en sesiones de las Cortes de Cádiz. Esto representaría un pilar para los futuros movimientos independentistas ya que los novohispanos por fin adquirían derechos y libertades. Como explicaré mas adelante, al ser suprimidas estas obras, se levanta un mayor descontento con el virreinato residente, un descontento despertado por el cura Miguel Hidalgo y Costilla en su búsqueda del regreso de Fernando VII al trono de España o, en su defecto, que enviaran a este a gobernar a la Nueva España. Descontento que se incremento a la muerte del Cura Hidalgo, el 30 de Julio de 1811.

Reformas borbonicas de la Nueva España

¿e son las reformas borbonicas?
Las reformas borbónicas en la Nueva España fueron la serie de cambios políticos, económicos, eclesiásticos y militares aplicados por los Borbones en el territorio de Nueva España. Se dieron a comienzos del siglo XVIII, a partir del cambio de dinastía de Austrias por la de Borbón. Estas reformas buscaban remodelar tanto la situación interna de la Península como sus relaciones con las colonias. Ambos propósitos respondían a una nueva concepción del Estado, que consideraba como principal tarea reabsorber todos los atributos del poder que había delegado en grupos y corporaciones y asumir la dirección política, administrativa y económica del reino. 

Los motivos fueron el fuerte incremento de la población colonial durante el siglo XVII creó nuevas necesidades y problemas que los monarcas Habsburgos no pudieron resolver. La lentitud y la corrupción administrativa caracterizaban la administración colonial. Las potencias rivales, Inglaterra y Portugal, se expandían impunemente e inundaban Sudamérica con mercancías de contrabando. A todo esto hay que añadir el excesivo poder que habían adquirido la aristocracia criolla y el clero, quienes se atrevían a desafiar las disposiciones reales que llegaban al Virreinato del Perú. Los reyes Borbones, principalmente Felipe V y Carlos III, emprendieron la colosal tarea de renovar la vieja estructura colonial que habían dejado los Habsburgos.

Apoyados por ministros y asesores ilustrados, llevaron adelante las reconocidas Reformas Borbónicas, denominando así al conjunto de grandes cambios económicos, políticos y administrativos para la metrópoli y sus colonias, que impulsaron los reyes Borbones de España durante el siglo XVIII. Estas reformas fueron iniciadas por Felipe V (1700-1746), continuadas por Fernando VI (1746-1759) y desarrolladas principalmente por Carlos III (1759-1788). Los objetivos fueron, básicamente, recuperar la hegemonía comercial y militar de España, y explotar y defender mejor los ingentes recursos coloniales. Los Borbones implementaron nuevas unidades administrativas en América: crearon virreinatos, capitanías (como Venezuela y Chile) y comandancias. En 1784 se suprimieron los corregimientos y se implantó el sistema de intendencias, buscando mayor eficiencia en los gobiernos locales. De esta manera se consiguió mejorar la explotación de las riquezas coloniales y la recaudación tributaria. Los Borbones hicieron grandes esfuerzos por contrarrestar la hegemonía comercial y marítima de potencias rivales como Inglaterra y Holanda, prósperos países impulsados por la Primera Revolución Industrial. El proyecto Borbón contempló la renovación del sistema mercantil para que sus colonias sean proveedoras eficientes de materias primas y consumidoras de las manufacturas españolas.

La Corona apoyó a la burguesía peninsular favoreciendo la industria y protegiendo sus mercados. En este contexto se fue liberalizando el comercio entre los puertos españoles y americanos, lo que se consagró cuando Carlos III dio el decreto de Libre Comercio en 1778. Esta política debía complementarse combatiendo el contrabando y mejorando la recaudación fiscal a favor de la metrópoli española. Esto provocó fuertes tensiones y guerras principalmente contra los poderosos ingleses y lusitanos.

¿Cual es el entorno histórico?

En 1765 fue designado José de Gálvez para realizar una visita a la Nueva España con la misión de mandar al rey un informe y plan de independencias que convenía establecer en la Nueva España, donde decía que los alcaldes mayores eran un problema de raíz ya que eran corruptos, por lo que era necesario establecer un sistema de intendencias. Antes de que el rey aceptara la propuesta de Gálvez, éste ya había establecido tres intendencias: en California, Sonora y Sinaloa. Llegó para ejercer las medidas españolas comenzando por revisar todas las cuentas; terminó por despedir a la mayoría de los administradores. Gálvez vio un gran potencial en la minería de la Nueva España. En su informe de 1768 Gálvez, aconsejaba la conveniencia de establecer el sistema de intendentes, a los cuales se conferiría autoridad administrativa, hacendaria, militar y de justicia. Aconsejaba asimismo la abolición de los alcaldes mayores, puestos que eran comprados para su explotación.
Las medidas que tomó repercutieron posteriormente. El territorio de la Nueva España alcanzó su máxima extensión en este momento, cuando llegaba hasta San Francisco. La tarea de Gálvez era borrar el círculo vicioso que existía con los alcaldes mayores, pero lo único que hizo fue sustituirlo por otro. La incorporación de parientes de Gálvez en varias intendencias creó una red familiar. Por otra parte, la corona mandó a Juan de Villalba con la misión de crear un ejército como institución. Cabe mencionar que los dos enviados: Gálvez y Villalba, tuvieron conflictos con el virrey, marqués de Cruillas. Se nombró a un nuevo virrey, Carlos Francisco de Croix que apoyó a Villalba en sus tareas administrativas y militares.

¿Cuales fueron los efectos socio-económicos de estas reformas?

Como es de suponerse, las reformas económicas trajeron consigo múltiples efectos y consecuencias, tanto positivas como negativas. El gobierno español tomó diversas medidas para explotar al máximo los recursos de la colonia, con el propósito de generar mucha más materia prima para la metrópoli. Con las reformas borbónicas se tocaron todas las áreas principales en la Nueva España, entre ellas se encontraba la minería. También estaban la agricultura, el comercio (pequeño) y algunas empresas de manufactura. Obviamente hubo beneficios, se permitió ampliar los negocios entre ciertas colonias (Trinidad, Margarita, Cuba, Puerto Rico).

La medida que mayores desajustes provocó en la Nueva España fue la real cédula de 1804 sobre la enajenación de bienes raíces de las corporaciones eclesiásticas, que desató reacciones violentas en contra del gobierno español. Esto se debió a que, con excepción de los comerciantes más ricos, aquella disposición afectó a los principales sectores productivos del virreinato (agricultura, minería, manufacturas y pequeño comercio), y en particular a los agricultores, pues la mayoría de los ranchos y haciendas estaban gravados con hipotecas y censos eclesiásticos, que los propietarios se vieron obligados a cubrir en un plazo corto, a fin de que ese capital fuera enviado a España. De esta manera, no sólo la Iglesia se vio afectada por la real cédula, sino también casi toda la clase propietaria y empresarial de la Nueva España, así como los trabajadores vinculados con sus actividades productivas. Por ello, se levantó un reclamo y por primera vez en la historia del virreinato todos los sectores afectados expusieron al monarca por escrito sus críticas contra el decreto en cuestión. A pesar de todo, la cédula se aplicó desde septiembre de 1805 hasta enero de 1809, produciendo un ingreso de alrededor de 12 millones de pesos para la Corona.

Reformas en la Nueva España

Comercio
Uno de los puntos más importantes del reformismo borbónico era acabar con el monopolio comercial ya que los comerciantes tenían una gran ganancia sin tener pérdidas y esto afectaba a la corona porque no tenía ganancias. La casa de moneda pasó a manos de la corona, de esa manera los comerciantes se opusieron a las reformas.
Los superintendentes estaban aliados con los comerciantes por lo que era difícil romper con el monopolio comercial. Fue con la llegada de José de Gálvez y la apertura del comercio que se logró romper con esta red de comerciantes y superintendentes. En 1770 el libre tráfico comercial fue autorizado para las Antillas, se permitió comerciar con Perú y Nueva Granada. Hubo una serie de puertos donde se estuvo comerciando libremente y por otro lado se crearon los consulados de Veracruz y Puebla. Todo ese movimiento dio como resultado la ruina de los comerciantes y llegó a su último e irrevocable término cuando “el 28 de febrero de 1789 Carlos IV declaró que el reglamento del Comercio Libre se extendía al virreinato de Nueva España.”
La minería, al igual que la tierra, era la espina dorsal de la economía de la Nueva España por lo que las reformas se adaptaron a esta situación. Juan Lucas de Lazaga junto a Joaquín Velázquez de León propuso unas reformas encaminadas a financiar las actividades mineras, reducir las cargas fiscales, solucionar los conflictos entre mineros (originados por la posesión de una mina o el desagüe de un conjunto de minas en la mayoría de los casos), precisar o reformar el contenido de las ordenanzas mineras vigentes y dotar al gremio de los mineros de un organismo directivo.
En otras palabras, proponían la minería como actividad productiva de la cual se autorizaran varios puntos como: una organización gremial, publicar nuevas ordenanzas, crear un banco de avío, crear una escuela de minería con técnicos de alto nivel. De esta manera se constituyó el cuerpo de minería. Velázquez de León quedó como presidente y Joaquín Velázquez, como secretario de minería. Se crearon las nuevas ordenanzas y se llevaron a cabo los puntos que se habían propuesto anteriormente. Hubo cambios en la minería, en 1784 se creó un banco de avío, en 1792 se creó el seminario de minería.
La creación de nuevos consulados provocó rivalidades entre los comerciantes de la Ciudad de México y los nuevos grupos de comerciantes que surgieron a raíz de las reformas.

Militar
La corona mandó al mariscal Juan de Villalba, acompañado de tropas peninsulares, con la misión de institucionalizar un ejército, que asombrosamente hasta entonces no había existido, y se comenzaron a reclutar nuevos miembros por medio de la leva forzada. Al principio el ejército fue una institución desprestigiada que con el tiempo fue ganando adeptos gracias a que se fueron dando una serie de privilegios. Los fueros exentaban a los militares del pago de impuestos. En caso de que algún militar tuviera un problema jurídico podía llevar su caso de una corte civil a una corte militar donde lo ayudarían a resolver su problema.
Las posesiones americanas de la Corona eran vulnerables a los ataques externos. En realidad este problema se solucionó hasta cierto grado ya que no se creó una armada para la defensa de los puertos americanos, teniendo como dos únicas defensas la armada peninsular, que era llamada cada vez que se presentaban conflictos de alto grado y, por otra parte, la nueva institución militar que tenía guarniciones cercanas a las costas. Desde el momento en que España colonizó América hubo un interés de otras potencias por obtener posesiones. Los ingleses con sus colonias al norte al igual que Holanda, y los portugueses al sur con Brasil.
El Caribe se convirtió en un área de disputa, las potencias querían hacerse por lo menos de una isla para tener presencia. De esta manera Inglaterra, Francia, Holanda, Dinamarca y Suecia se beneficiaron de la piratería y del contrabando del comercio, “España tenía la vaca pero otros se bebían la leche”.
La defensa española no fue efectiva, las milicias que salvaguardaban las costas sólo podían brindar protección en los puertos. Una vez que las embarcaciones dejaban tierra estaban expuestas a recibir un ataque de corsarios o de piratas, por lo que era necesaria la creación de una armada americana que nunca se realizó.

Clero
Desde los años treinta del siglo XVIII comenzaron a expandirse los ideales de la ilustración. Hubo una difusión del “racionalismo y la nueva filosofía de la naturaleza en América, sobre todo gracias a los jesuitas”. La tarea de la educación en la Nueva España la llevaban a cabo los jesuitas, enseñaban a indios, criollos y peninsulares. Con la llegada de la ilustración hubo una serie de reformas en todos los niveles. Hubo cambios desde la educación primaria hasta la modificación de los planes de estudio en las universidades. Todo esto dio como resultado el surgimiento de una ilustración criolla, “… se concluye que este proceso fortaleció el antagonismo entre europeos y criollos y facilitó a éstos los instrumentos intelectuales para fundamentar su identidad frente a aquéllos sobre bases histórico-culturales, y que de esta manera lograron articular sus reivindicaciones políticas”.
Los jesuitas constituían una amenaza para la corona española. Tenían una economía solida y un gran valor en la sociedad, para el rey esto significaba tener un estado dentro de su propio estado. Los jesuitas fueron expulsados de los territorios de la corona española –incluyendo los dominios ultramarinos- a través de la Pragmática Sanción de 1767 dictada por Carlos III el 2 de abril de 1767. Se introdujeron párrocos seculares, misioneros franciscanos, así como un nuevo obispo. Esto trajo como consecuencia un problema con los indígenas; cuando comenzaron a considerarlos como individuos, éstos aún no estaban preparados, ya que estaban acostumbrados a los cuidados que los jesuitas les brindaban.Con la expulsión de los jesuitas quedaron desamparados.

Vinculación de las reformas borbonicas con la Guerra de Independencia
Bajo el reinado de Carlos III (1759-1788) se realizaron los más ambiciosos proyectos del “despotismo ilustrado”. Dichos proyectos de dividen en dos etapas: la primera de febril actividad reformadora que concluye en 1766 y la segunda, con matices más moderados, que finaliza con la muerte del monarca en 1788.

Durante la primera etapa, Carlos III estableció normas jurídicas para restringir las facultades de la iglesia católica, tales como la prohibición para publicar cualquier documento pontificio en el imperio Español sin la previa autorización del monarca; la limitación del derecho de asilo en las iglesias y las restricciones a la inmunidad personal de los clérigos. Contra el poder de la nobleza, estableció la obligatoriedad del pago de impuestos y se iniciaron los ataques al sistema de mayorazgo. Estas reformas afectaron intereses de la poderosa iglesia católica y de la nobleza, los cuales aprovecharon el tradicionalismo de los sectores populares para promover una violenta revuelta en Madrid en el año de 1766 que obligó a Carlos III y sus consejeros, provenientes la mayoría de ellos de estratos sociales ajenos tanto a la aristocracia como a la iglesia, a detener el acelerado ritmo de las reformas para realizarlas con mayor prudencia.

Tras realizar una investigación del motín popular de 1766, los funcionarios del monarca emitieron un informe donde hacían responsables a los “jesuítas” de instigar a la población a la revuelta. Por lo cual el monarca decreta la expulsión de la influyente orden de España y de sus colonias el 27 de febrero de 1767, expropiando sus bienes. El proceso de reformas de Carlos III continuó, entre ellas destacan la creación de nuevas secretarías de Estado y una Junta de Estado; la colaboración de la burguesía para modernizar los sistemas agrícolas, ganaderos e industriales; la supresión de aduanas interiores; la fundación de un banco nacional y, por último, la reformulación de planes y programas de estudio de las Universidades españolas para que se admitieran y divulgaran las ideas de la Ilustración.

Con la finalidad de aplicar las reformas de manera sistemática en la Nueva España, Carlos III nombró dos visitadores. El primero de ellos fue Juan de Villalba quien arribó al puerto de Veracruz en 1764 con el objetivo de crear un ejército regular que estuviera a las órdenes directas del Rey, conformado fundamentalmente por criollos. El segundo fue José de Gálvez, que llegó a la Nueva España en julio de 1765 con la finalidad de investigar el funcionamiento de la administración pública para detectar sus rezagos y plantear soluciones que la hicieran más eficiente, así como articular los mecanismos para obtener dinero que financiara a la corona, sin crear impuestos impopulares.

El visitador Gálvez con la colaboración del Virrey Carlos Francisco de Croix, realizó la expulsión de la “Compañía de Jesús” de la Nueva España en 1767; también la represión contra las revueltas populares que surgieron por el destierro de dicha orden religiosa, principalmente en el norte del territorio.

Durante su visita general entre 1765 a 1771, Gálvez logró que las rentas de la hacienda pública de la Nueva España se reincorporaran a la finanzas del monarca; monopolizó la producción y distribución de mercancías muy solicitadas, tales como el tabaco, los naipes y el licor; combatió el contrabando y los monopolios comerciales ajenos a la corona; reorganizó la administración pública en todos sus niveles, dotándola de un cuerpo de funcionarios profesionales ligados a los intereses de la corona.

Después de su regreso a la metrópoli, en 1772, el visitador malagueño José de Gálvez propuso al rey varias reformas para la modernización de la administración pública de la Nueva España. Entre estas innovaciones destacan la modernización de la minería; la suspensión del sistema de alcaldes mayores y corregidores con la finalidad de dividir la administración en intendencias ligadas directamente al monarca y por último, la creación de un gobierno y de una comandancia general en el norte de la Nueva España con el fin de detener la constante amenaza por parte de ingleses, colonos angloamericanos y rusos de apropiarse de ese territorio. Tales innovaciones se realizaron poco a poco durante los siguientes años.

Tras la muerte de Carlos III, subió al trono Carlos IV con quien se verían continuadas las reformas del monarca anterior. En 1804 obligó a la iglesia novohispana a prestar grandes cantidades de dinero a la corona para sostener los conflictos armados que España entabló a principios del siglo XIX. Esta medida no solamente afectó a la iglesia, sino a muchos mineros, agricultores y ganaderos que se encontraban ligados
al sector externo de la economía y que dependían de los préstamos que recibían del clero para impulsar su actividad productiva.
Estos y otros factores fueron clave en el disgusto de los criollos y, desembocaron a los movimientos criollos que buscaban la independencia de México.

¿Que impacto tuvo la derrota de Napoleon y la llegada de Fernando VII?

En 1795, se firma el Tratado de San Ildefonso, en el cual, Manuel Godoy otorga el control de la Armada Española al emperador Napoleon Bonaparte, el cual, usa a sus nuevas unidades en la Batalla de Trafalgar, siendo vencidos por el almirante Horatio Nelson. Esta derrota inicio un gran descontento entre las colonias y el mismo territorio español, debido a que esta batalla fue financiada a base de impuestos exorbitantes y expropiaciones hechas a deudores de la corona, en especial a la Nueva España.

Mientras tanto, en la Nueva España, se designa como nuevo virrey a la José de Iturrigaray. Este militar ordena en 1807 al enterarse de la toma de Galicia y Cantabria, envía a sus tropas a Xalapa para haber frente a una posible invasion Napoleonica a la Nueva España. Es aquí donde las primeras ideas independentistas surgen, ya que la totalidad de las tropas que ahí estaban congregadas, eran mexicanos o criollos, a la gran excepción de los altos mandos que eran españoles. En 1809, la fragata Aventura arriba al puerto trayendo consigo, ejemplares de ña Gaceta de Madrid, donde informaban los sucesos ocurridos en el Motín de Aranjuez y el levantamiento del Dos de Mayo en Madrid, provocando susodichas ideas independentistas en el puerto, y que llevaron a la petición del regreso al trono del Rey Fernando VII, quien había sido destronado por su padre, Carlos IV.

¿Que papel jugaban las Cortes de Cadiz con respecto al proceso de Independencia?

En 1812, se promulga la Constitución de Cadiz, la cual es jurada en America. Esta obra, no solo sirvió como modelo para las Constituciones de países que se independizaron del año 1820 al año 1830, si no que, esta obra fue redactada, pensada e ideada por representantes americanos que lograría un nuevo futuro prometedor para el mundo hispano. Entre estos representantes estaba el novohispano Miguel Ramos Arizpe, una de las mentes detrás de nuestra primera constitución.

Características principales de las Cortes de Cadiz

Promulgada el 19 de marzo 1812
Católica liberal
-Estructuración:
Leyes y decretos comunes en las revoluciones burguesas
Supresión De mayorazgos
Intento de desmortizacion eclesiástica
Propiedad privada, Igualdad jurídica y fiscal, libertad de imprenta, garantía penales, enseñanza publica y gratuita

Valores Y principios:
Soberanía nacional
Monarquía constitucional
Sufragio masculino indirecto, con representación censitaria.
División de poderes:
Legislativo: Cortes unicamerales con amplios poderes
Ejecutivo: Rey y ministro
Judicial: Tribunales
Tendencia centralista

Su fallo fue que era una constitución netamente capitalista, cosa que al Rey Fernando VII no agrado, por que nadie podía superar en ningún ámbito a la corona.