domingo, 19 de febrero de 2012

Reformas Borbónicas en Yucatán


Las reformas borbónicas
Fueron medidas, adoptadas por el rey Carlos III, para las colonias españolas de América. Los objetivos fueron: 1. Asumir el control político y económico de la Nueva España, delegadas el Consulado de Comerciantes de la Ciudad de México y en la Iglesia Católica.2.Incrementar los ingresos de la Corona española, extrayendo la riqueza de la Nueva España.

El impacto que causaron estas reformas fue intensificado a partir de la segunda mitad del siglo XVIII, los indigenas de Yucatán decideron abandonar sus tierras por las continuas opresiones, hablese del pago de tributos, el auge demográfico que consta de trabajar amplias cantidades de tierra, el poco amor al trabajo y el matrimonio, que sufrían a manos del gobierno correspondiente.
La extinción de las encomiendas fué otra repercusión de las reformas borbónicas. Sabemos que la encomienda fue una institución socio-económica mediante la cual un grupo de individuos debía retribuir a otros en trabajo, especie o por otro medio, por el disfrute de un bien o por una prestación que hubiesen recibido. En este caso, las reformas no fueron muy benéficas para las sociedades prehispánicas restantes. Muchos mayas de orden superior, tales como: Caciques, escribanos, tenientes; perdieron importancia en la sociedad y fueron obligados a colaborar en el cultivo del maíz. 
La expansión demográfica fue otro factor de estas reformas. Al incrementar las demandas de la Corona Real, la milpas fueron siendo cada vez mas necesitadas en mayores cantidades. Esto debido a que las milpas son de régimen de barbecho (tierras que no se cultivan por un cierto periodo para recolectar el mayor número de nutrientes para las siguientes siembras). Esto ocasionó que los pueblos mayas se separarán mucho más y este territorio quedará solo en tierra de barbecho.
Estas reformas provocaron un fenómeno de deserción de una gran cantidad de pobladores. Esto debido a los trabajos forzados, aunque las autoridades de la zona recriminarán a los indígenas muy poco amor al trabajo y que llevaron a pequeñas revueltas en varias regiones del estado. Igual hubo otras leyes en las cuales se reprime a la sociedad por supuestas acciones en contra de la Corona. Contra la vagancia, de la Obligatoriedad del cultivo del maíz y, de la legación de los indios por zona o por patrón para su mayor organización en sus respectivas haciendas.


La extinción de la encomienda

La encomienda como institución económica, se estableció en la Nueva España justo después de consumarse la conquista, con el propósito de recompensar los servicios de los soldados, puesto que los conquistadores y sus capitanes había invertido sus fortunas personales durante las campañas.
La encomienda era una forma de tributación que consistía en la dotación, por lo general de a un conquistador, de un determinado número de población indígena, con el propósito de lograr que el encomendadero tuviera derecho a percibir los productos tasados y servicios personales como tributos de aquella población que le había sido asignada, a cambio de lo cual se comprometía a costear la evangelización de aquellos.
La encomienda evolucionó en una forma de tributo que el rey cedía a sus súbditos, cosa que no subsistiría por obvias razones.
Hubo previos intentos de extinguir las encomiendas e incorporarlas a la Corona (1701, 1718, 1720). Fue hasta el 27 de septiembre de 1721 cuando se reiteraron las inclusiones de todas las encomiendas a la Corona. Sin embargo, se dispuso que la provincia de Yucatán quedaba eximida de esas normas de carácter general, y se disolvió a su gobernador la facultad de encomendar que el rey había recabado para sí en 1717.
En la segunda mitad del siglo XVIII, se incremento notablemente el número de indígenas dependientes de la Corona con respecto a los tributarios situados en encomiendas de particulares. En abril de 1786 se publicó la Real Cédula de 16 de diciembre de 1785, la cual ordenaba la desaparición del sistema de encomiendas; esto debido a la desproporción que había entre encomenderos y pensionados. Aunque esto fue después revocado debido a la impugnación que interpusieron  los encomenderos, el 20 de Agosto de 1794.
La comunidad indígena siempre se mostró en contra de los encomenderos. Esto debido a que les pagaban un impuesto y no recibían ningún beneficio de ello.
Desde ahí, hubo muchos regentes y gobernadores que trataron de mantener un orden en cuestión de las encomiendas y los trabajos que realizaban los indígenas para la corona. Por ejemplo; Juan Gómez de Parada logró la exención de los indios yucatecos de todo régimen de servidumbre; aunque esto trajo un abandono total de las tareas agrícolas y por consiguiente, una gran hambruna azotó a la península. Por eso, en Julio de 1731, Antonio de Figueroa y Silva re-instauró el servicio indígena obligatorio y de los repartimientos. Aunque esto era con fines lucrativos, ya que el gobernador obtuvo un salario dos veces mayor debido a los beneficios que recibía de parte de los repartimientos.  


El tributo indígena
Otro factor desfavorable, fue que después de abolidas las encomiendas, se les obligó a los negros, mulatos, indígenas a pagar tributo, por estar bajo la condición de súbdito de la Corona. Se les cobraba 17 reales, que servían para diversos fines tales como el mantenimiento de los funcionarios del Juzgado de Naturales y Protector de Indios.
El 26 de Mayo de 1810, se exonera a los indígenas al pago de tributo, debido a la crisis creada por las intenciones de Napoleón de anexar a España al imperio.  Todas las demás castas seguirían pagando los tributos a la Corona. Debido al profundo descontento generado a las castas al seguirlos contemplando en la paga de impuestos, se le cambia de nombre al tributo a contribuciones a la corona y se agregan de nuevo a los indígenas al pago de este. Incluso, en 1820, se eleva el monto a pagar de los indios.

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