¿e son las reformas borbonicas?
Las reformas borbónicas en la Nueva España fueron la serie de cambios políticos, económicos, eclesiásticos y militares aplicados por los Borbones en el territorio de Nueva España. Se dieron a comienzos del siglo XVIII, a partir del cambio de dinastía de Austrias por la de Borbón. Estas reformas buscaban remodelar tanto la situación interna de la Península como sus relaciones con las colonias. Ambos propósitos respondían a una nueva concepción del Estado, que consideraba como principal tarea reabsorber todos los atributos del poder que había delegado en grupos y corporaciones y asumir la dirección política, administrativa y económica del reino.
Los motivos fueron el fuerte incremento de la población colonial durante el siglo XVII creó nuevas necesidades y problemas que los monarcas Habsburgos no pudieron resolver. La lentitud y la corrupción administrativa caracterizaban la administración colonial. Las potencias rivales, Inglaterra y Portugal, se expandían impunemente e inundaban Sudamérica con mercancías de contrabando. A todo esto hay que añadir el excesivo poder que habían adquirido la aristocracia criolla y el clero, quienes se atrevían a desafiar las disposiciones reales que llegaban al Virreinato del Perú. Los reyes Borbones, principalmente Felipe V y Carlos III, emprendieron la colosal tarea de renovar la vieja estructura colonial que habían dejado los Habsburgos.
Apoyados por ministros y asesores ilustrados, llevaron adelante las reconocidas Reformas Borbónicas, denominando así al conjunto de grandes cambios económicos, políticos y administrativos para la metrópoli y sus colonias, que impulsaron los reyes Borbones de España durante el siglo XVIII. Estas reformas fueron iniciadas por Felipe V (1700-1746), continuadas por Fernando VI (1746-1759) y desarrolladas principalmente por Carlos III (1759-1788). Los objetivos fueron, básicamente, recuperar la hegemonía comercial y militar de España, y explotar y defender mejor los ingentes recursos coloniales. Los Borbones implementaron nuevas unidades administrativas en América: crearon virreinatos, capitanías (como Venezuela y Chile) y comandancias. En 1784 se suprimieron los corregimientos y se implantó el sistema de intendencias, buscando mayor eficiencia en los gobiernos locales. De esta manera se consiguió mejorar la explotación de las riquezas coloniales y la recaudación tributaria. Los Borbones hicieron grandes esfuerzos por contrarrestar la hegemonía comercial y marítima de potencias rivales como Inglaterra y Holanda, prósperos países impulsados por la Primera Revolución Industrial. El proyecto Borbón contempló la renovación del sistema mercantil para que sus colonias sean proveedoras eficientes de materias primas y consumidoras de las manufacturas españolas.
La Corona apoyó a la burguesía peninsular favoreciendo la industria y protegiendo sus mercados. En este contexto se fue liberalizando el comercio entre los puertos españoles y americanos, lo que se consagró cuando Carlos III dio el decreto de Libre Comercio en 1778. Esta política debía complementarse combatiendo el contrabando y mejorando la recaudación fiscal a favor de la metrópoli española. Esto provocó fuertes tensiones y guerras principalmente contra los poderosos ingleses y lusitanos.
¿Cual es el entorno histórico?
En 1765 fue designado José de Gálvez para realizar una visita a la Nueva España con la misión de mandar al rey un informe y plan de independencias que convenía establecer en la Nueva España, donde decía que los alcaldes mayores eran un problema de raíz ya que eran corruptos, por lo que era necesario establecer un sistema de intendencias. Antes de que el rey aceptara la propuesta de Gálvez, éste ya había establecido tres intendencias: en California, Sonora y Sinaloa. Llegó para ejercer las medidas españolas comenzando por revisar todas las cuentas; terminó por despedir a la mayoría de los administradores. Gálvez vio un gran potencial en la minería de la Nueva España. En su informe de 1768 Gálvez, aconsejaba la conveniencia de establecer el sistema de intendentes, a los cuales se conferiría autoridad administrativa, hacendaria, militar y de justicia. Aconsejaba asimismo la abolición de los alcaldes mayores, puestos que eran comprados para su explotación.
Las medidas que tomó repercutieron posteriormente. El territorio de la Nueva España alcanzó su máxima extensión en este momento, cuando llegaba hasta San Francisco. La tarea de Gálvez era borrar el círculo vicioso que existía con los alcaldes mayores, pero lo único que hizo fue sustituirlo por otro. La incorporación de parientes de Gálvez en varias intendencias creó una red familiar. Por otra parte, la corona mandó a Juan de Villalba con la misión de crear un ejército como institución. Cabe mencionar que los dos enviados: Gálvez y Villalba, tuvieron conflictos con el virrey, marqués de Cruillas. Se nombró a un nuevo virrey, Carlos Francisco de Croix que apoyó a Villalba en sus tareas administrativas y militares.
¿Cuales fueron los efectos socio-económicos de estas reformas?
Como es de suponerse, las reformas económicas trajeron consigo múltiples efectos y consecuencias, tanto positivas como negativas. El gobierno español tomó diversas medidas para explotar al máximo los recursos de la colonia, con el propósito de generar mucha más materia prima para la metrópoli. Con las reformas borbónicas se tocaron todas las áreas principales en la Nueva España, entre ellas se encontraba la minería. También estaban la agricultura, el comercio (pequeño) y algunas empresas de manufactura. Obviamente hubo beneficios, se permitió ampliar los negocios entre ciertas colonias (Trinidad, Margarita, Cuba, Puerto Rico).
La medida que mayores desajustes provocó en la Nueva España fue la real cédula de 1804 sobre la enajenación de bienes raíces de las corporaciones eclesiásticas, que desató reacciones violentas en contra del gobierno español. Esto se debió a que, con excepción de los comerciantes más ricos, aquella disposición afectó a los principales sectores productivos del virreinato (agricultura, minería, manufacturas y pequeño comercio), y en particular a los agricultores, pues la mayoría de los ranchos y haciendas estaban gravados con hipotecas y censos eclesiásticos, que los propietarios se vieron obligados a cubrir en un plazo corto, a fin de que ese capital fuera enviado a España. De esta manera, no sólo la Iglesia se vio afectada por la real cédula, sino también casi toda la clase propietaria y empresarial de la Nueva España, así como los trabajadores vinculados con sus actividades productivas. Por ello, se levantó un reclamo y por primera vez en la historia del virreinato todos los sectores afectados expusieron al monarca por escrito sus críticas contra el decreto en cuestión. A pesar de todo, la cédula se aplicó desde septiembre de 1805 hasta enero de 1809, produciendo un ingreso de alrededor de 12 millones de pesos para la Corona.
Reformas en la Nueva España
Comercio
Uno de los puntos más importantes del reformismo borbónico era acabar con el monopolio comercial ya que los comerciantes tenían una gran ganancia sin tener pérdidas y esto afectaba a la corona porque no tenía ganancias. La casa de moneda pasó a manos de la corona, de esa manera los comerciantes se opusieron a las reformas.
Los superintendentes estaban aliados con los comerciantes por lo que era difícil romper con el monopolio comercial. Fue con la llegada de José de Gálvez y la apertura del comercio que se logró romper con esta red de comerciantes y superintendentes. En 1770 el libre tráfico comercial fue autorizado para las Antillas, se permitió comerciar con Perú y Nueva Granada. Hubo una serie de puertos donde se estuvo comerciando libremente y por otro lado se crearon los consulados de Veracruz y Puebla. Todo ese movimiento dio como resultado la ruina de los comerciantes y llegó a su último e irrevocable término cuando “el 28 de febrero de 1789 Carlos IV declaró que el reglamento del Comercio Libre se extendía al virreinato de Nueva España.”
La minería, al igual que la tierra, era la espina dorsal de la economía de la Nueva España por lo que las reformas se adaptaron a esta situación. Juan Lucas de Lazaga junto a Joaquín Velázquez de León propuso unas reformas encaminadas a financiar las actividades mineras, reducir las cargas fiscales, solucionar los conflictos entre mineros (originados por la posesión de una mina o el desagüe de un conjunto de minas en la mayoría de los casos), precisar o reformar el contenido de las ordenanzas mineras vigentes y dotar al gremio de los mineros de un organismo directivo.
En otras palabras, proponían la minería como actividad productiva de la cual se autorizaran varios puntos como: una organización gremial, publicar nuevas ordenanzas, crear un banco de avío, crear una escuela de minería con técnicos de alto nivel. De esta manera se constituyó el cuerpo de minería. Velázquez de León quedó como presidente y Joaquín Velázquez, como secretario de minería. Se crearon las nuevas ordenanzas y se llevaron a cabo los puntos que se habían propuesto anteriormente. Hubo cambios en la minería, en 1784 se creó un banco de avío, en 1792 se creó el seminario de minería.
La creación de nuevos consulados provocó rivalidades entre los comerciantes de la Ciudad de México y los nuevos grupos de comerciantes que surgieron a raíz de las reformas.
Militar
La corona mandó al mariscal Juan de Villalba, acompañado de tropas peninsulares, con la misión de institucionalizar un ejército, que asombrosamente hasta entonces no había existido, y se comenzaron a reclutar nuevos miembros por medio de la leva forzada. Al principio el ejército fue una institución desprestigiada que con el tiempo fue ganando adeptos gracias a que se fueron dando una serie de privilegios. Los fueros exentaban a los militares del pago de impuestos. En caso de que algún militar tuviera un problema jurídico podía llevar su caso de una corte civil a una corte militar donde lo ayudarían a resolver su problema.
Las posesiones americanas de la Corona eran vulnerables a los ataques externos. En realidad este problema se solucionó hasta cierto grado ya que no se creó una armada para la defensa de los puertos americanos, teniendo como dos únicas defensas la armada peninsular, que era llamada cada vez que se presentaban conflictos de alto grado y, por otra parte, la nueva institución militar que tenía guarniciones cercanas a las costas. Desde el momento en que España colonizó América hubo un interés de otras potencias por obtener posesiones. Los ingleses con sus colonias al norte al igual que Holanda, y los portugueses al sur con Brasil.
El Caribe se convirtió en un área de disputa, las potencias querían hacerse por lo menos de una isla para tener presencia. De esta manera Inglaterra, Francia, Holanda, Dinamarca y Suecia se beneficiaron de la piratería y del contrabando del comercio, “España tenía la vaca pero otros se bebían la leche”.
La defensa española no fue efectiva, las milicias que salvaguardaban las costas sólo podían brindar protección en los puertos. Una vez que las embarcaciones dejaban tierra estaban expuestas a recibir un ataque de corsarios o de piratas, por lo que era necesaria la creación de una armada americana que nunca se realizó.
Clero
Desde los años treinta del siglo XVIII comenzaron a expandirse los ideales de la ilustración. Hubo una difusión del “racionalismo y la nueva filosofía de la naturaleza en América, sobre todo gracias a los jesuitas”. La tarea de la educación en la Nueva España la llevaban a cabo los jesuitas, enseñaban a indios, criollos y peninsulares. Con la llegada de la ilustración hubo una serie de reformas en todos los niveles. Hubo cambios desde la educación primaria hasta la modificación de los planes de estudio en las universidades. Todo esto dio como resultado el surgimiento de una ilustración criolla, “… se concluye que este proceso fortaleció el antagonismo entre europeos y criollos y facilitó a éstos los instrumentos intelectuales para fundamentar su identidad frente a aquéllos sobre bases histórico-culturales, y que de esta manera lograron articular sus reivindicaciones políticas”.
Los jesuitas constituían una amenaza para la corona española. Tenían una economía solida y un gran valor en la sociedad, para el rey esto significaba tener un estado dentro de su propio estado. Los jesuitas fueron expulsados de los territorios de la corona española –incluyendo los dominios ultramarinos- a través de la Pragmática Sanción de 1767 dictada por Carlos III el 2 de abril de 1767. Se introdujeron párrocos seculares, misioneros franciscanos, así como un nuevo obispo. Esto trajo como consecuencia un problema con los indígenas; cuando comenzaron a considerarlos como individuos, éstos aún no estaban preparados, ya que estaban acostumbrados a los cuidados que los jesuitas les brindaban.Con la expulsión de los jesuitas quedaron desamparados.
Vinculación de las reformas borbonicas con la Guerra de Independencia
Bajo el reinado de Carlos III (1759-1788) se realizaron los más ambiciosos proyectos del “despotismo ilustrado”. Dichos proyectos de dividen en dos etapas: la primera de febril actividad reformadora que concluye en 1766 y la segunda, con matices más moderados, que finaliza con la muerte del monarca en 1788.
Durante la primera etapa, Carlos III estableció normas jurídicas para restringir las facultades de la iglesia católica, tales como la prohibición para publicar cualquier documento pontificio en el imperio Español sin la previa autorización del monarca; la limitación del derecho de asilo en las iglesias y las restricciones a la inmunidad personal de los clérigos. Contra el poder de la nobleza, estableció la obligatoriedad del pago de impuestos y se iniciaron los ataques al sistema de mayorazgo. Estas reformas afectaron intereses de la poderosa iglesia católica y de la nobleza, los cuales aprovecharon el tradicionalismo de los sectores populares para promover una violenta revuelta en Madrid en el año de 1766 que obligó a Carlos III y sus consejeros, provenientes la mayoría de ellos de estratos sociales ajenos tanto a la aristocracia como a la iglesia, a detener el acelerado ritmo de las reformas para realizarlas con mayor prudencia.
Tras realizar una investigación del motín popular de 1766, los funcionarios del monarca emitieron un informe donde hacían responsables a los “jesuítas” de instigar a la población a la revuelta. Por lo cual el monarca decreta la expulsión de la influyente orden de España y de sus colonias el 27 de febrero de 1767, expropiando sus bienes. El proceso de reformas de Carlos III continuó, entre ellas destacan la creación de nuevas secretarías de Estado y una Junta de Estado; la colaboración de la burguesía para modernizar los sistemas agrícolas, ganaderos e industriales; la supresión de aduanas interiores; la fundación de un banco nacional y, por último, la reformulación de planes y programas de estudio de las Universidades españolas para que se admitieran y divulgaran las ideas de la Ilustración.
Con la finalidad de aplicar las reformas de manera sistemática en la Nueva España, Carlos III nombró dos visitadores. El primero de ellos fue Juan de Villalba quien arribó al puerto de Veracruz en 1764 con el objetivo de crear un ejército regular que estuviera a las órdenes directas del Rey, conformado fundamentalmente por criollos. El segundo fue José de Gálvez, que llegó a la Nueva España en julio de 1765 con la finalidad de investigar el funcionamiento de la administración pública para detectar sus rezagos y plantear soluciones que la hicieran más eficiente, así como articular los mecanismos para obtener dinero que financiara a la corona, sin crear impuestos impopulares.
El visitador Gálvez con la colaboración del Virrey Carlos Francisco de Croix, realizó la expulsión de la “Compañía de Jesús” de la Nueva España en 1767; también la represión contra las revueltas populares que surgieron por el destierro de dicha orden religiosa, principalmente en el norte del territorio.
Durante su visita general entre 1765 a 1771, Gálvez logró que las rentas de la hacienda pública de la Nueva España se reincorporaran a la finanzas del monarca; monopolizó la producción y distribución de mercancías muy solicitadas, tales como el tabaco, los naipes y el licor; combatió el contrabando y los monopolios comerciales ajenos a la corona; reorganizó la administración pública en todos sus niveles, dotándola de un cuerpo de funcionarios profesionales ligados a los intereses de la corona.
Después de su regreso a la metrópoli, en 1772, el visitador malagueño José de Gálvez propuso al rey varias reformas para la modernización de la administración pública de la Nueva España. Entre estas innovaciones destacan la modernización de la minería; la suspensión del sistema de alcaldes mayores y corregidores con la finalidad de dividir la administración en intendencias ligadas directamente al monarca y por último, la creación de un gobierno y de una comandancia general en el norte de la Nueva España con el fin de detener la constante amenaza por parte de ingleses, colonos angloamericanos y rusos de apropiarse de ese territorio. Tales innovaciones se realizaron poco a poco durante los siguientes años.
Tras la muerte de Carlos III, subió al trono Carlos IV con quien se verían continuadas las reformas del monarca anterior. En 1804 obligó a la iglesia novohispana a prestar grandes cantidades de dinero a la corona para sostener los conflictos armados que España entabló a principios del siglo XIX. Esta medida no solamente afectó a la iglesia, sino a muchos mineros, agricultores y ganaderos que se encontraban ligados
al sector externo de la economía y que dependían de los préstamos que recibían del clero para impulsar su actividad productiva.
Durante la primera etapa, Carlos III estableció normas jurídicas para restringir las facultades de la iglesia católica, tales como la prohibición para publicar cualquier documento pontificio en el imperio Español sin la previa autorización del monarca; la limitación del derecho de asilo en las iglesias y las restricciones a la inmunidad personal de los clérigos. Contra el poder de la nobleza, estableció la obligatoriedad del pago de impuestos y se iniciaron los ataques al sistema de mayorazgo. Estas reformas afectaron intereses de la poderosa iglesia católica y de la nobleza, los cuales aprovecharon el tradicionalismo de los sectores populares para promover una violenta revuelta en Madrid en el año de 1766 que obligó a Carlos III y sus consejeros, provenientes la mayoría de ellos de estratos sociales ajenos tanto a la aristocracia como a la iglesia, a detener el acelerado ritmo de las reformas para realizarlas con mayor prudencia.
Tras realizar una investigación del motín popular de 1766, los funcionarios del monarca emitieron un informe donde hacían responsables a los “jesuítas” de instigar a la población a la revuelta. Por lo cual el monarca decreta la expulsión de la influyente orden de España y de sus colonias el 27 de febrero de 1767, expropiando sus bienes. El proceso de reformas de Carlos III continuó, entre ellas destacan la creación de nuevas secretarías de Estado y una Junta de Estado; la colaboración de la burguesía para modernizar los sistemas agrícolas, ganaderos e industriales; la supresión de aduanas interiores; la fundación de un banco nacional y, por último, la reformulación de planes y programas de estudio de las Universidades españolas para que se admitieran y divulgaran las ideas de la Ilustración.
Con la finalidad de aplicar las reformas de manera sistemática en la Nueva España, Carlos III nombró dos visitadores. El primero de ellos fue Juan de Villalba quien arribó al puerto de Veracruz en 1764 con el objetivo de crear un ejército regular que estuviera a las órdenes directas del Rey, conformado fundamentalmente por criollos. El segundo fue José de Gálvez, que llegó a la Nueva España en julio de 1765 con la finalidad de investigar el funcionamiento de la administración pública para detectar sus rezagos y plantear soluciones que la hicieran más eficiente, así como articular los mecanismos para obtener dinero que financiara a la corona, sin crear impuestos impopulares.
El visitador Gálvez con la colaboración del Virrey Carlos Francisco de Croix, realizó la expulsión de la “Compañía de Jesús” de la Nueva España en 1767; también la represión contra las revueltas populares que surgieron por el destierro de dicha orden religiosa, principalmente en el norte del territorio.
Durante su visita general entre 1765 a 1771, Gálvez logró que las rentas de la hacienda pública de la Nueva España se reincorporaran a la finanzas del monarca; monopolizó la producción y distribución de mercancías muy solicitadas, tales como el tabaco, los naipes y el licor; combatió el contrabando y los monopolios comerciales ajenos a la corona; reorganizó la administración pública en todos sus niveles, dotándola de un cuerpo de funcionarios profesionales ligados a los intereses de la corona.
Después de su regreso a la metrópoli, en 1772, el visitador malagueño José de Gálvez propuso al rey varias reformas para la modernización de la administración pública de la Nueva España. Entre estas innovaciones destacan la modernización de la minería; la suspensión del sistema de alcaldes mayores y corregidores con la finalidad de dividir la administración en intendencias ligadas directamente al monarca y por último, la creación de un gobierno y de una comandancia general en el norte de la Nueva España con el fin de detener la constante amenaza por parte de ingleses, colonos angloamericanos y rusos de apropiarse de ese territorio. Tales innovaciones se realizaron poco a poco durante los siguientes años.
Tras la muerte de Carlos III, subió al trono Carlos IV con quien se verían continuadas las reformas del monarca anterior. En 1804 obligó a la iglesia novohispana a prestar grandes cantidades de dinero a la corona para sostener los conflictos armados que España entabló a principios del siglo XIX. Esta medida no solamente afectó a la iglesia, sino a muchos mineros, agricultores y ganaderos que se encontraban ligados
al sector externo de la economía y que dependían de los préstamos que recibían del clero para impulsar su actividad productiva.
Estos y otros factores fueron clave en el disgusto de los criollos y, desembocaron a los movimientos criollos que buscaban la independencia de México.
¿Que impacto tuvo la derrota de Napoleon y la llegada de Fernando VII?
En 1795, se firma el Tratado de San Ildefonso, en el cual, Manuel Godoy otorga el control de la Armada Española al emperador Napoleon Bonaparte, el cual, usa a sus nuevas unidades en la Batalla de Trafalgar, siendo vencidos por el almirante Horatio Nelson. Esta derrota inicio un gran descontento entre las colonias y el mismo territorio español, debido a que esta batalla fue financiada a base de impuestos exorbitantes y expropiaciones hechas a deudores de la corona, en especial a la Nueva España.
Mientras tanto, en la Nueva España, se designa como nuevo virrey a la José de Iturrigaray. Este militar ordena en 1807 al enterarse de la toma de Galicia y Cantabria, envía a sus tropas a Xalapa para haber frente a una posible invasion Napoleonica a la Nueva España. Es aquí donde las primeras ideas independentistas surgen, ya que la totalidad de las tropas que ahí estaban congregadas, eran mexicanos o criollos, a la gran excepción de los altos mandos que eran españoles. En 1809, la fragata Aventura arriba al puerto trayendo consigo, ejemplares de ña Gaceta de Madrid, donde informaban los sucesos ocurridos en el Motín de Aranjuez y el levantamiento del Dos de Mayo en Madrid, provocando susodichas ideas independentistas en el puerto, y que llevaron a la petición del regreso al trono del Rey Fernando VII, quien había sido destronado por su padre, Carlos IV.
¿Que papel jugaban las Cortes de Cadiz con respecto al proceso de Independencia?
En 1812, se promulga la Constitución de Cadiz, la cual es jurada en America. Esta obra, no solo sirvió como modelo para las Constituciones de países que se independizaron del año 1820 al año 1830, si no que, esta obra fue redactada, pensada e ideada por representantes americanos que lograría un nuevo futuro prometedor para el mundo hispano. Entre estos representantes estaba el novohispano Miguel Ramos Arizpe, una de las mentes detrás de nuestra primera constitución.
Características principales de las Cortes de Cadiz
Promulgada el 19 de marzo 1812
Católica liberal
-Estructuración:
Leyes y decretos comunes en las revoluciones burguesas
Supresión De mayorazgos
Intento de desmortizacion eclesiástica
Propiedad privada, Igualdad jurídica y fiscal, libertad de imprenta, garantía penales, enseñanza publica y gratuita
Valores Y principios:
Soberanía nacional
Monarquía constitucional
Sufragio masculino indirecto, con representación censitaria.
División de poderes:
Legislativo: Cortes unicamerales con amplios poderes
Ejecutivo: Rey y ministro
Judicial: Tribunales
Tendencia centralista
Su fallo fue que era una constitución netamente capitalista, cosa que al Rey Fernando VII no agrado, por que nadie podía superar en ningún ámbito a la corona.
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